El camarógrafo Facundo relató en detalle la agresión que sufrió por parte de policías durante la cobertura de una protesta de Greenpeace en un estacionamiento de PIS, donde no obstruía entradas ni salidas y solo filmaba junto a otros colegas contra el alambrado.
Los efectivos avanzaron sin aviso, atraparon su cable de cámara, lo agarraron del cuello, le rociaron gas pimienta, lo derribaron al suelo con golpes de varios policías, le cortaron la cara con la propia cámara y también gasearon a la periodista Agustina. Facundo protegió la cámara con el codo y siguió filmando desde el piso pese al caos.
Lo precintaron sin informarle que estaba detenido, causándole una lesión grave en la muñeca por el ajuste excesivo durante media hora; al llegar al Hospital Ramos Mejía con custodia del SAME, un oficial confirmó que estaba detenido "por trabajar", aunque él niega haber intentado entrar al estacionamiento o agredir a nadie.
Expresó angustia y bronca por el episodio desmedido, especialmente al ver las imágenes de su propia golpiza; perdió el teléfono en la caída, sus hermanos llegaron llorando y no pudo contactar a su esposa Claudia ni a su hijo Fidel de 22 años en Corrientes, ni a sus padres, mientras agradeció efusivamente al personal médico como la doctora del Valle y el doctor Rossini.
El conductor Luis Novaresio destacó que las imágenes muestran una reacción policial inexplicable, sin órdenes audibles ni desbordes, y Facundo insistió en que mienten al acusarlos de violar el perímetro en un contexto tranquilo comparado con coberturas habituales de marchas.