Essaouira, ciudad portuaria a 175 kilómetros al oeste de Marrakech en la costa atlántica marroquí, recibe fuertes vientos alicios del océano que la convierten en un destino ideal para practicar kitesurf, atrayendo a numerosos deportistas.
La antigua medina de Essaouira posee un diseño planificado con calles anchas y organización que invita a la exploración.
Tal vez sea la creatividad de sus artesanos árabes lo que ha seducido al hombre a través de los tiempos, especialmente en la etapa final de cocción de la cerámica.
Los artesanos utilizan hornos de adobe capaces de soportar temperaturas de hasta 1200 grados: primero cuecen la arcilla un día, la enfrían al siguiente y observan cómo cambian los colores desde el tono original de la arcilla.
Luego realizan una segunda cocción con esmaltado para lograr el color deseado, produciendo un trabajo artesanal impresionante que evoca tiempos ancestrales con el sonido del martilleo.
Hay múltiples tentaciones para comprar en esta escuela de alfarería, que se mantiene viva gracias a las ventas a turistas, mientras la medina se disfruta de noche al abrigo de manos hacendosas.