La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), en un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, el 22 de febrero, genera incertidumbre sobre la sucesión en la organización que opera en 22 estados mexicanos con más de 30 mil miembros. Expertos como Javier Oliva advierten una posible ola de violencia por disputas internas que podría afectar la seguridad para la Copa del Mundo en menos de cuatro meses.
El CJNG muestra autonomía territorial sin depender de una sola cabeza, a diferencia de carteles pasados como Guadalajara o Sinaloa. Posibles sucesores incluyen a Juan Carlos Valencia González, Gonzalo Mendoza Gaitán (El Sapo), Audías Flores Silva (El Jardinero), Heraclio Guerrero Martínez (tío Laco), Ricardo Ruiz Velasco (doble R) y Francisco Javier Gudiño. Estos líderes se dedican no solo al narcotráfico, sino a extorsiones, cobro de piso, huachicol y control de tragamonedas en Jalisco.
En la operación contra El Mencho, se incautaron armas mayoritariamente de Estados Unidos, como confirmó la presidenta Claudia Sheinbaum. Expertos destacan que los carteles usan armamento sofisticado contra el ejército mexicano, incluyendo municiones calibre 50 de la fábrica Lake City, contratista del Ejército de EE.UU.
El flujo masivo de armas desde EE.UU. se explica por la Segunda Enmienda, la falta de bans desde 2004 y repunte de violencia en México post-2008. Gobiernos republicanos en estados fronterizos facilitan esto, y Donald Trump no ha comprometido esfuerzos pese a agradecer al lobby NRA. La ATPF incauta solo el 3% de las armas hacia México, exacerbando asesinatos de inocentes y policías.
Esta ausencia de control por parte del gobierno de Trump agrava la delincuencia organizada en México.