En 2014, durante un River-Racing en el Cilindro de Avellaneda a cancha llena, un alma adicional ingresó al estadio pese a que no cabía nadie más.
River lideraba el torneo de transición tras ganar todo, y en la fecha 17 enfrentó a Racing en su casa, el gran Cilindro, con público local exclusivamente y la tribuna explotando de hinchas. El aire era irrespirable por la masificación.
Un testigo presente en su platea habitual desde siempre, por herencia familiar, confirma haber estado allí en ese partido clave a muerte, donde se dice que entró un alma más, trascendiendo lo racional en el mundo del fútbol.
El fenómeno parece ir más allá de explicaciones deportivas habituales, alimentando misterios en el corazón futbolero de Avellaneda.