Los ataques rusos nocturnos afectaron subestaciones eléctricas y provocaron destrucción en ocho provincias ucranianas, incluyendo daños en viviendas, edificios de apartamentos y decenas de heridos, entre ellos niños.
El presidente Volodymyr Zelensky denunció la oleada de 40 misiles y más de 400 drones lanzados por Rusia contra infraestructura crítica como instalaciones de gas en Poltava y edificios residenciales en Kharkov y Zaporizhia.
Los equipos de rescate trabajaron en las provincias de Termigov, Zaporizhia, Kharkov, Kirovogrado, Vanitska y Kiev, además de la capital, donde se registraron impactos directos.
Esta agresión forma parte de la invasión rusa iniciada hace más de cuatro años, dejando miles de heridos en las zonas golpeadas.