El Senado busca convertir en ley hoy la reforma laboral, llamada modernización por el Gobierno, tras eliminar el polémico artículo 44 sobre licencias, en medio de un contexto de crisis económica, pérdida de empleo y alta informalidad.
Se esperan protestas y cortes en los alrededores del Congreso, con marchas y posible violencia como en sesiones anteriores. En la Panamericana, ramal Tigre, trabajadores de la fábrica FATE inician un corte desde la planta ocupada pacíficamente, a un kilómetro y medio de distancia, con presencia de cinco móviles de Gendarmería para evitarlo según el protocolo gubernamental.
El cierre de FATE, ocurrido un día antes del debate de la ley, dejó a 920 trabajadores en la calle, convirtiéndose en emblema de la oposición obrera. La empresa afirma que no hay condiciones para reabrir pese a la conciliación obligatoria, afectando además a tercerizados, proveedores, logística y toda la cadena productiva, incluyendo comedores y comercios locales.
El panel critica la falta de empatía en consejos mediáticos para que los despedidos cobren indemnizaciones y emprendan, destacando la dificultad de reconversión laboral en un mercado con caída del consumo, automatización, importaciones y salarios reales a la baja. Cuestionan si la reforma facilitará contrataciones sin demanda suficiente.
Posible venta del terreno a empresas como Aluar agrava el impacto en el ecosistema industrial de zona norte.