La tigresa de Bengala Flora, de 10 años, llegó a un santuario en Países Bajos llamado Félida, tras ser trasladada desde el zoológico de Luján que cerró en 2021.
Flora fue adaptada durante seis meses en una zona hospitalaria por su delicado estado de salud; recuperó peso y se la transportó en una casa metálica hasta el aeropuerto de Ezeiza para el largo viaje.
No retornará a la vida salvaje porque depende de humanos: no sabe cazar, carece de mecanismos de defensa con uñas encarnadas y sería presa fácil. Permanecerá aislada sin contacto con otros ejemplares, recibiendo cuidados especiales.