El Senado debate sin mayores obstáculos la ley penal juvenil y la modernización laboral, que introduce cambios profundos en contratos laborales.
La reforma propone contratos en blanco, ajustes en vacaciones, definición de salario, bancos de horas para fraccionar tareas y supremacía de convenios por empresa sobre los colectivos marco.
También incluye bajas en impuestos internos no ligados a producción local.
Los panelistas destacan que la aprobación parece cantada en medio de la discusión económica.