El Senado nacional aprobó por 44 votos afirmativos el nuevo régimen penal juvenil, que baja la edad de imputabilidad a 14 años para delitos graves como homicidio, abuso sexual y privación ilegítima de la libertad. La norma no es retroactiva y establece penas de adulto para esos crímenes graves cometidos a partir de ahora, con un consenso histórico que incluyó un minuto de silencio pedido por la senadora Patricia Bullrich en homenaje a las víctimas de la impunidad previa.
Todo el arco político se puso de pie durante el minuto de silencio, incluso senadores kirchneristas que antes bloquearon la ley bajo ideas abolicionistas. Las Madres del Dolor, presentes en los palcos, celebraron tras años de lucha irreparable por sus hijos perdidos en manos de menores impunes. Este consenso marca un cambio histórico en Argentina, reparando el dolor de familias que marchaban con carteles de víctimas olvidadas.
En paralelo, la Fiscalía pidió 23 años y 4 meses de cárcel para el joven de 17 años acusado por el crimen de la pequeña Kim, mientras la defensa solicitó 7 años por homicidio culposo; el veredicto será el 16 de marzo. El menor de 14 años solo cumplirá dos años detenido, destacando la impunidad que la nueva ley busca acabar, con penas adultas para mayores de 14 en graves delitos.
La ley introduce responsabilidad civil y penal para padres, que deberán resarcir daños y podrán ser apartados del hogar si forman a sus hijos en el delito o los corrompen. Se analiza el contexto familiar completo, rompiendo la entrega de menores delincuentes a entornos corruptos, como en casos donde padres los inician en robos o los entregan como escudos.
Ejemplos como el padre que entregó a su hijo en el caso Kim contrastan con familias intergeneracionales inmersas en el delito, como la banda del Millón creada por Hugo Castillo. La norma apunta a cortar esta transmisión cultural del crimen, valorando el camino de los dolientes pese al dolor irreparable.