El primer ministro estonio Cristian Michal declaró que Vladimir Putin no puede permitirse terminar la guerra, explicando la lógica dictatorial detrás de la agresión rusa pese a negociaciones.
Advirtió que una paz prematura sin garantías de seguridad generaría inestabilidad en Rusia y Europa.
Sus dichos coinciden con bloqueo político del plan UE de 90.000 millones de euros para Ucrania por Eslovaquia y Hungría.