El panel del programa discute cómo los padres deberían reaccionar ante hijos que se autoproclaman vampiros, entre risas y propuestas extremas.
Algunos sugieren ser comprensivos y prepararles sangre calentita, mientras otros recomiendan darles una patada en el culo, sacarles la ropa y mandarlos a estudiar sin boludeces.
Los vampiros jóvenes son tildados de chupasangre de sus padres trabajadores, que terminan explotados mientras ellos fingen colmillos y sarcófagos.
El debate incluye chistes sobre no pinchar la goma con los colmillos y vender sopa con sangre para calmarlos, en un tono caótico y confrontacional.