Pakistán lanzó ataques aéreos sistemáticos contra Kabul, Paktia y Kandahar en Afganistán, declarando una guerra abierta con los talibanes, la escalada más grave desde su regreso al poder. Funcionarios pakistaníes confirmaron la destrucción de bases talibanes, mientras el portavoz talibán Sabilu Muhaid denunció bombardeos cobardes sin bajas iniciales reportadas.
La región desde el Golfo Pérsico hasta Asia Central está conmocionada, con Afganistán como epicentro vecino de Irán, que espera un posible ataque de Estados Unidos. Se elevó la cifra a 297 muertos talibanes y terroristas en la oleada de bombardeos recientes.
El analista Jorge Castro destacó la asimetría militar: Pakistán, potencia nuclear con experiencia en cuatro guerras contra India, enfrenta a talibanes pobres sin armamento moderno, solo restos del arsenal estadounidense abandonado en la caótica retirada de Joe Biden de Kabul en 2021.
No hay relación de Estados Unidos con talibanes desde 2021, pero apoya a Pakistán junto a China. Bajo Donald Trump, EE.UU. podría mediar, aunque la tensión podría escalar este fin de semana con más muertes.