Pakistán atacó Kabul, la capital de Afganistán, y declaró una guerra abierta en medio de tensiones históricas agravadas por el regreso de los talibanes al poder en 2021.
El conflicto se profundiza por acusaciones de Pakistán contra los talibanes de apoyar al grupo TTP, que realiza incursiones en territorio pakistaní para desestabilizar el gobierno. La frontera, establecida en 1893 por la línea Durán bajo la corona británica, nunca fue aceptada por Afganistán y sigue siendo ficticia.
Se mencionan ataques mutuos en la frontera, el retiro de tropas estadounidenses bajo Joe Biden y la recepción de refugiados afganos en Pakistán desde 1979. Pakistán posee armamento nuclear, lo que eleva la gravedad del enfrentamiento.
Desde Afganistán enviaron un mensaje para negociar, pero la ONU, a través de Antonio Guterres, exige cese al fuego inmediato y resolución diplomática para evitar impacto en la población civil.