Pakistán bombardeó Kabul y otros puntos de Afganistán contra supuestos miembros del Tereq-e-Taliban Pakistaní (TTP), grupo que Islamabad acusa de operar desde territorio afgano. El gobierno talibán respondió que mató a 55 soldados paquistaníes y capturó posiciones.
Ambos países se acusan mutuamente de iniciar la ofensiva en una escalada desde el regreso de los talibanes al poder, que imponen leyes extremas con quita de derechos a mujeres y enfoque religioso radical. Pakistán convivía en paz hasta detectar actividades talibanes en su territorio.
La inteligencia pakistaní observó el TTP operando desde Afganistán, lo que llevó a Islamabad a declarar la guerra al país gobernado por talibanes, no reconocido internacionalmente, a diferencia de Pakistán.