Pablo Heredia, ex participante de Gran Hermano que vivió en Perú y otros países, regresa de visita a Argentina y recuerda su paso por el reality con mezcla de lindos y feos momentos, transformando dolor en energía positiva.
Admite que el encierro afectó gravemente su salud mental, generando un proceso largo, doloroso y angustiante por falta de conocimiento previo sobre despertares y traumas, pero ahora se siente más conectado y auténtico sin tanto juicio.
Expresa apertura a una revancha en la casa, afirmando estar más armado con experiencia para los siete meses de encierro, reconociendo lo jodido, valiente y loco que fue su participación original.
Siempre recuerda con positividad, alegría y amor, incluso los tristes episodios, según cuenta en Intrusos.