Antonella, futura novia, acudió a Leiva Joyas con joyas de su abuela: un collar del siglo XIX con mariposas, brillantes y restaurado, más un anillo usado para la boda que necesita una piedra naranja coral.
El tasador valoró el collar en 1.900.000 pesos pese a la restauración que reduce su precio, y acordaron preparar el anillo con coral; rechazaron una cabeza sin malla ni caja y un anillo de platino con brillante sintético central.
Antonella busca fondos para la banda en vivo de la boda, que su futuro esposo Pablo también tasó previamente allí, y la luna de miel en Dubái, priorizando una fiesta inolvidable ya que se casa una sola vez.
La transacción se cerró en dólares con papeles y seguridad para acompañarla, deseándoles lo mejor en el casamiento.