El senador Luis Juez denuncia un pacto perverso entre políticos y empresarios como los de Fate y Techint, que financiaban campañas a cambio de proteccionismo y rentas extraordinarias del 60-70%. Ahora Javier Milei, promercado y no proempresario, abre la competencia extranjera, exponiendo su informalidad y altos costos, como en textiles de Villa Celina que operan como Bangladesh.
Panelistas debaten la invasión china: en heladeras y autos, Argentina no compite por escala y costos, pero Milei insiste en reglas claras y eficiencia. Techint aportó legalmente a su campaña vía Irurban, pero el gobierno igual levanta protecciones, rompiendo el viejo juego.
Axel Kicillof amenazó con quebrar Techint en 2012; ahora discuten si autos chinos bajan precios y aumentan acceso (del 10% al 40% de la población) o destruyen empleo en Córdoba y Buenos Aires. Reconversión productiva como en Australia es clave, pero el sindicalismo la hace imposible.
Juez elogia a Milei por nombrar problemas con nombre y apellido, pese a riesgos electorales en provincias industriales. Informalidad laboral al 50% agrava todo; urge competir o seguir muriendo tras 100 años de cáncer económico.