Marielena llevó piezas familiares a una joyería: un reloj de su mamá regalado en el trabajo, cadenitas, un rosario de sus 15 años dado a su hija para comunión y una cadena deteriorada.
El tasador Ignacio evaluó las piezas, confirmando que el estado deteriorado o roto no es problema porque se compra por el metal.
Identificó un Rolex de dama con malla combinada, aunque antiguo con cristal roto, y ofreció dos opciones de valoración.