Karina, una trabajadora de 54 años que gana 500.000 pesos mensuales, alquila una pieza por 350.000 pesos y le quedan solo 50.000 pesos para vivir, come una vez al día, durmió la mañana para aguantar hambre y almuerza café con leche y medialunas porque no puede más.
En protestas frente al Congreso contra sesiones del Senado que debaten bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años y la reforma laboral que reduce indemnizaciones y horas extras, Karina rechaza el mensaje gubernamental de aguantar más tiempo, afirma haberse aguantado demasiado y promete bancarse represión policial para morir de pie.
Marisa Vali, dueña de negocio textil y calzado en Las Flores, Buenos Aires, acumula deudas millonarias con tarjetas cortadas, cerrará su local de 15 años para cambiar de rubro por falta de consumo, sus empleadas ganan 250.000 pesos quincenales por jornadas de 6 a.m. a 4 p.m. pero enfrenta facturas de luz de 220.000 pesos, estuvo internada cuatro días por estrés mientras mantiene dos hijos con beca municipal.
Ambas critican al gobierno de Javier Milei desde la era Macri, dudan que la reforma laboral genere empleo formal al ver lo contrario, culpan a la falta de consumo y economía parada, notan que la juventud votó cambio pero ahora se arrepiente al enfrentar realidad, y defienden jubilaciones por moratoria de Cristina como reparación para laburantes.
En debate en vivo, cuestionan la ausencia de oposición fuerte, el apoyo peronista negociado en Senado para aprobar reformas y la idea mileísta de que el mercado se regula solo, mientras Marisa agradece al intendente peronista Gelené por ayuda a carenciados.