Julio Bazán, reportero en vivo, informa desde el Centro Comercial de Villa Poirredón sobre un incendio donde bomberos controlan el humo en calle Artigas.
Bazán confronta a policías que le impiden avanzar por prevención, aunque la gente circula normalmente y él ya habló con el jefe de bomberos, insistiendo en su derecho a informar.
El panel en estudio debate la escena: algunos lo llaman desubicado o caprichoso, otros defienden su periodismo aguerrido como institución que sobrevive a todo, criticando límites policiales.
Recuerdan anécdotas de Bazán como anunciar al Papa o incidentes pasados con leche en polvo en manifestaciones y fiestas como la Chaya.
Concluyen que tenía razón porque el fuego estaba controlado y otros pasaban libremente.