Los jóvenes están saturando el Café Tabac en Recoleta, transformándolo en un nuevo punto de encuentro para ligues similar a Tinder, según testimonios de clientes y mozos. La gente de 20 a 35 años llega por la tarde y noche, ocupando todas las mesas y dejando sin copas disponibles para los habitués.
Los mozos comentan el cambio de público: por la mañana y mediodía acuden personas mayores, pero luego llegan los jóvenes en busca de conocer gente cara a cara. Un cliente admite que fue "abierta" a ver qué pasaba, y destaca las muchas mesas mixtas de chicos y chicas.
Los habitués tradicionales sienten que les queda menos espacio, aunque dan la bienvenida a las nuevas generaciones. Panelistas bromean sobre el desplazamiento generacional, con los mozos esperando que no afecte a las mesas fijas de siempre.
En el debate, surgen chistes sobre pronunciación: los viejos dicen "Tabac" como Coco Basile, mientras los jóvenes lo llaman "Tabac". Critican que lo llamen "bar de viejos", pero celebran que los jóvenes elijan un lugar histórico para socializar.
Florencia Carpatti es citada como ejemplo de alguien joven disfrutando el nuevo ambiente del café.