Jorge Eliotti, columnista de La Nación, califica la aprobación de la reforma laboral y el nuevo régimen penal juvenil en el Senado como un triunfo claro del oficialismo, logrado en tiempo récord con 42 votos a favor contra 28 en contra y bajo nivel de conflictividad, pese a la CGT impotente y un periodismo diezmado. Destaca que son proyectos estructurales con antecedentes fallidos desde Alfonsín y De la Rúa, que pavimentan el camino para la Asamblea Legislativa.
El panel profundiza en el debate previo sobre la reforma laboral, donde Romina del Pla criticó rebajas salariales y despidos baratos, Fernando Sabore relató juicios costosos por cargas impositivas del 51% que desalientan el trabajo en blanco, y Marcelo Fernández insistió en diálogos inclusivos para generar empleo genuino con encuestas favorables a cambios.
Eliotti conecta esto con la fase de economía real en el programa de Javier Milei, enfocada en producción y empleo, con cierres de empresas ineficientes, disputa entre sectores ganadores como energía y minería versus perdedores en consumo e industria, y la necesidad de mostrar reactivación para sostener expectativas.
Se describe como un experimento riesgoso de liberalización brusca que cambia la matriz histórica cerrada y paternalista de Argentina, donde Milei prioriza su plan sobre demandas inmediatas como salarios y ventas, aunque la realidad impondrá percepciones sobre el poder adquisitivo y síntomas de recuperación.
Se menciona que Lucas Romero y Aníbal Urios miden un pulso social con miedo al desempleo y pedidos de aumentos, mientras el gobierno ve cierres como limpieza de ineficiencias y critica a empresarios prevendidos.