La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), dirigida por el argentino Rafael Grossi, reveló que Irán almacenó uranio altamente enriquecido en un sitio subterráneo y no ha podido verificar su estado desde los ataques del 13 de junio pasado.
Irán poseía 9.874,9 kilogramos de uranio enriquecido total, de los cuales 440,9 kilos estaban al 60%, un nivel cercano al armamentístico del 90%. La IAEA desconoce si el material fue trasladado, si las centrífugas operan o si la instalación en Esfahan está activa, creando una zona ciega nuclear.
Estados Unidos autorizó la evacuación de personal no esencial y familias de su embajada en Israel, mientras el Reino Unido evacuó personal en Oriente Medio. Medios israelíes reportan preparativos, y un general iraní advirtió consecuencias severas ante acciones de EE.UU.
Las reuniones en Ginebra continúan, pero el jefe del comando estadounidense en el Golfo presentó a Donald Trump opciones militares, aumentando la incertidumbre. La diplomacia es frágil y el lunes podría ser punto de inflexión.