La presidenta de la Oficina Federal de Seguridad de la Información de Alemania alerta sobre riesgos en dispositivos conectados como juguetes infantiles que podrían actuar como micrófonos de escucha, y en particular en redes 5G donde actores extranjeros como empresas chinas podrían abusar de su influencia.
Señalan a Huawei como el consorcio chino más controvertido; en su campus de investigación en China, con réplicas de monumentos europeos como la Alhambra de Granada y el castillo de Heidelberg, trabajan cerca de 30.000 personas en 5G y computación en la nube, demostrando su poder económico con más de 100.000 millones de euros de facturación y 200.000 empleados.
Desde 2018, Huawei enfrenta sanciones de Estados Unidos por supuestos lazos con servicios secretos chinos, prohibiendo suministros a la empresa y obligándola a desarrollar su propio sistema operativo ante la pérdida de Android de Google; Meng Wancho regresa a China en 2021 tras acuerdo, pero las restricciones persisten.
Expertos como Paul Coyer vinculan Huawei a espías chinos por control de flujos de información; la empresa niega rotundamente entregar datos a Pekín. Revelaciones muestran su tecnología en sistemas de vigilancia de uigures en China, aunque Huawei aclara que el software era de terceros. Países europeos como Alemania excluyen a Huawei de redes centrales 5G por riesgos de interceptación, mientras eurodiputados critican temores infundados y se investiga posible soborno a políticos.
Margrethe Festager, excomisaria UE, destaca el riesgo de que comunicaciones no sean confidenciales si dependen de proveedores no confiables como Huawei.