River Plate perdió 3-1 en el Monumental ante un equipo joven, pero el foco estuvo en la despedida de Gonzalo Gallardo con silbidos a la mayoría de jugadores y ovaciones constantes a él detrás de cada gol y al irse.
El público mostró sentimientos encontrados: silbidos a jugadores cuestionados (incluso comparados con Boca), emoción con llantos, banderas con triunfos de Gallardo, y ovación final pese a no ganar nada deportivo.
Gallardo dio una conferencia escueta agradeciéndo a jugadores y autoridades; algunos cuestionados estaban en el banco, el equipo joven metió goles pero no levantó el ánimo general.
Ahora asume un técnico interino como Escudero mientras buscan nuevo DT para el millonario, en un estadio repleto y particular.