El cronista Fernando Carolei completó con éxito un viaje en el vehículo autónomo Waymo por las calles de San Francisco, sin conductor humano, guiado por 29 cámaras, sensores LIDAR y GPS mapeado de la ciudad tras cinco años de pruebas con ingenieros.
El auto respetó semáforos, mantuvo distancias, cambió carriles suavemente, frenó ante peatones y alcanzó velocidades prudentes, mostrando un manejo fluido en tránsito real; el trayecto de 12 minutos costó unos 12 dólares, un 20% más que Uber.
Waymo expandirá a 10 ciudades más en Estados Unidos, como Texas, inicialmente con ingeniero acompañante; el vehículo avisa sobre objetos cercanos, no permite tocar el volante y ofrece asistencia remota vía pantalla, limitado a zona urbana de la Bahía.
Al llegar, una voz femenina recordó no olvidar teléfono, llaves y billetera; Carolei mostró los sensores en el techo y el auto partió solo tras cerrar el viaje, generando asombro en el estudio por su precisión y similitud a ciencia ficción.
Los conductores destacaron la revolución tecnológica, comparándola con avances pasados como ajedrez electrónico, aunque advirtieron sobre posible pérdida de conexión personal en el futuro.