Durante un partido de Inter Miami en Puerto Rico, fans invadieron la cancha en el minuto 88, derribando a Lionel Messi y pidiéndole camisetas, en medio de desorganización con ambos equipos de oscuro.
Messi mostró fastidio al ser tirado incluso por seguridad, mientras Rodrigo De Paul no estaba cerca y su guardaespaldas no podía entrar al césped.
Panelistas bromearon sobre la vida de Messi, recordando que ayer fue el cumpleaños 38 de Antonella Roccuzzo pero él jugaba lejos, cuestionando si vale la pena esa fama.