Hoy 27 de febrero se celebra el Día Mundial de Concientización de la Anosmia, la pérdida total del olfato que afecta la calidad de vida y el 80% del sabor. La doctora Estela Cuevas, otorrinolaringóloga, explica que muchos la perdieron por COVID pero también por causas traumáticas como caídas que dañan el nervio olfatorio, tumores benignos como meningiomas y rinosinusitis crónica.
La especialista detalla ejercicios de rehabilitación evocando recuerdos con olores como limón para estimular el rinencéfalo. Advierte sobre la contaminación ambiental que genera pérdida del olfato con olores desagradables en zonas como Bodnia y Riachuelo, causando dolor de cabeza y falta de concentración. El olfato alerta de gases, humo y alimentos en mal estado.
Critica el uso cotidiano de gotitas nasales vasoconstrictoras, que dañan la mucosa olfatoria aunque den alivio temporal; solo se indican por tres días máximo en congestión severa. El epitelio olfatorio contiene la única neurona fuera del cerebro, vulnerable a contaminantes.
En emotivo cierre, Cuevas destaca que el olfato une cerebro, cuerpo y alma al evocar recuerdos de seres queridos, más perdurables que las voces. El conductor refuerza su importancia práctica para detectar incendios y su subvaloración hasta el COVID.