Un colegio en Martínez cerró sus puertas, dejando a 350 alumnos de tres niveles sin clases a horas del inicio lectivo. Los padres pagaron matrículas pese a la decisión inesperada de la propietaria.
Hace 15 días, la propietaria prometió una reunión con posibles compradores para continuar las operaciones y asegurar los puestos de trabajo, pero nada se concretó. Los docentes y padres se enteraron hoy del cierre definitivo a partir del lunes.
No hay comunicaciones formales ni telegramas de despido para los profesores, ni información sobre los alumnos inscriptos del año pasado o la matriculación actual. La comunidad se siente abandonada.
Los profesores destacan que el colegio era como una familia, siempre apoyando emocionalmente a los chicos. Ahora enfrentan la separación abrupta y la incertidumbre laboral y educativa.