Investigaciones recientes revelan que el cerebro mantiene una actividad intensa incluso después de la muerte clínica, cuando el corazón deja de latir.
Se produce un flashback de recuerdos significativos, como el primer beso, el casamiento o el nacimiento de un hijo, almacenados en la memoria y revividos vívidamente.
Esta actividad, liderada por ondas gamma asociadas a la memoria, dura en promedio 7 minutos post-muerte, y hasta 10 minutos en algunos casos, contrario a la creencia de un proceso veloz.
Las ondas cerebrales fueron captadas tras el paro cardíaco, confirmando que el cerebro no se paraliza inmediatamente como otros órganos.