En Gran Hermano, Andrea del Boca se impone como la jefa de la casa, dando órdenes y llamando la atención como una madre, pese a que muchos la odian por cuestiones políticas.
El panel nota que hace señas, chifla y nunca se sintió tan sola, pero genera hipnosis en la audiencia.
Relacionan el mote de 'jefa' con su pasado político, aclarando que su causa judicial no se reabrió sino que está en apelación lógica por la fiscal que busca meterla presa.
También adelantan temas como la salud de Divina Gloria y el gran armado en la casa, con todos contra todos.
La gente en redes dice no querer más, pero siguen mirando.