Andrea del Boca continúa dominando la casa de Gran Hermano, aclarando en vivo su situación judicial sin nombrar directamente a Fabián Biasotti, diferenciando entre inocencia y falta de pruebas, mientras su hija Ana del Boca maneja las redes sociales con edits virales que impulsan su imagen como en la resurrección de Luis Miguel.
Según Carlos Monti, Andrea firmó un contrato por un mes en el reality cobrando 17.000 dólares mensuales a cambio de una telenovela propia, estrategia que se gestó desde su participación en el streaming de Telefe, donde habla con un almohadón recordando el perfume de su padre y evitando victimizaciones que no atraen a la juventud.
El panel destaca su habilidad para liderar tareas como la administración de comida, generando conflictos inevitables, y cómo la afuera salva nominados impopulares adentro, como la paraguaya, mientras Viviana Colmenero comparte experiencias pasadas y advierten que la historia judicial es vieja pero resucitada por clips de telenovelas en redes.
Andrea absorbe el formato de estrategias, hablando sola dirigida al público, tirando lavandina afuera y avisando adentro contra carpetazos, con su hija potenciando todo desde fuera para una posible vuelta triunfal post-reality.