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Vecina revela violencia previa del asesino esquizofrénico en Caseros

Tensión: intercambio (25°)

Ricardo Benítez, un hombre con diagnóstico de esquizofrenia que no era policía sino posiblemente empleado de seguridad, mató a balazos a su esposa Viviana Angélica Molina y a su hijo de 13 años en su casa alquilada de Carué al 5500 en Caseros, antes de suicidarse en el living con un disparo craneal.

La hermana Erika Benítez descubrió los cuerpos al mediodía al no poder contactarlos, encontró la puerta abierta y llamó a la policía, que halló a la pareja y el menor muertos en el dormitorio. Una vecina identificada como Sabrina, recolectora de cartón que se hizo amiga reciente de Viviana, relató que la víctima le contaba sobre la violencia que sufría: golpizas con objetos contundentes, armas y cuchillos, además de que Benítez tenía ataques de pánico por su enfermedad mental y problemas con la medicación, que tomaba de forma irregular debido a costos y falta de ajustes.

Sabrina describió a Viviana como amable y honesta, que le regalaba cartón y chatarra por necesidad económica, y confirmó que el agresor maltrataba también al hijo, quien sufría bullying de vecinos y compañeros del colegio por ser retraído. La discusión fatal surgió tras perder el trabajo, agravando su estado psiquiátrico sin un curador que controle el tratamiento.

La cobertura en vivo desde el lugar muestra conmoción vecinal, con Sabrina al borde de las lágrimas relatando la amistad reciente con Viviana, a quien vio con marcas de golpes en piernas, brazos y escuadra, aunque no entraba en detalles por vergüenza. Los periodistas destacan el horror de la tragedia familiar, enfatizando la falta de control médico y la violencia de género previa.