El fiscal general de Venezuela, Tarek Saab, de 63 años, renunció tras nueve años en el cargo, una figura clave en respuestas a corrupción y juicios contra opositores que generó críticas de derechos humanos.
La Asamblea Legislativa lo designó inmediatamente como defensor del pueblo interino, pese a que ese puesto también estaba vacante, algo que generó desconcierto.
En su carta, Saab afirmó haber desempeñado el rol con integridad y honor en circunstancias históricas.
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea y hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, elogió su trayectoria en derechos humanos y pidió respaldo para el nuevo nombramiento; Larry Deboe, jefe del Consejo Nacional de Derechos Humanos, asumirá como fiscal interino mientras se forman comités para reemplazos permanentes.