Un jardín de infantes en La Plata sufrió su séptimo robo del año, donde ladrones forzaron candados en contenedores que sirven de aulas y se llevaron heladeras, aires acondicionados, material didáctico, ollas y hasta caños de bronce.
Los contenedores, pensados como solución provisoria, se convirtieron en blanco fácil porque son fáciles de robar, dejando al establecimiento sin nada para empezar las clases el lunes próximo y afectando a 70 chicos.
Directivos denuncian que el consejo escolar repone los elementos, pero los ladrones vuelven una y otra vez, sin cámaras ni patrulleros para proteger el lugar.
Padres expresan desesperación porque sus hijos no tienen educación digna: sin témperas, hojas ni sombra, y sufren calor extremo en verano o frío en invierno. Exigen que el jardín se traslade a otro establecimiento.
La situación es una pesadilla interminable, con actos escolares imposibles sin mástiles ni banderas, y reclamos por seguridad real.