Fuera del Congreso, organizaciones de izquierda como PTS, MST, GIS (Juventud de Izquierda Socialista), Vientos del Pueblo, Marabunta y ambientalistas realizan una movilización pacífica contra la reforma de la ley de glaciares, que permitiría mayor actividad minera cerca de zonas periglaciares. Periodistas del canal criticaron a varios manifestantes por no conocer el tema, sosteniendo que portan carteles sin entender de glaciares ni el contenido de la ley.
Una militante de la Red Periferia y Movimiento Evita defendió la protesta, argumentando que protegen el agua dulce de la cordillera, de la que depende uno de cada cinco argentinos, y la soberanía nacional. Anunciaron radio abierta, performances y vigilia hasta la definición en el Congreso, ya que los números están ajustados y el oficialismo no tiene los votos asegurados.
Desde el Salón de las Provincias del Senado, la senadora Anabel Sagasti (kirchnerista de Mendoza) criticó duramente la reforma, calificándola de irreversible porque destruir un glaciar impide su recuperación por siglos. Insistió en que la ley actual es de vanguardia mundial, vetada previamente por Cristina Fernández de Kirchner en versión más restrictiva, y pidió minería responsable fuera de zonas glaciares para preservar reservas hídricas esenciales.
Sagasti denunció lobby minero intenso, falta de debate público como exige Escazú, y vinculó la reforma a presiones del FMI y mineras. Admitió números justos en la votación y criticó el modus operandi oficialista de introducir modificaciones sorpresivas, similar a la reforma laboral. Admitió debilidad opositora por pérdidas electorales y proscripción de Cristina, pero confía en recuperación gradual.
En el estudio, conductores ironizaron sobre militantes "colgándose" carteles sin idea clara, contrastando con ambientalistas genuinos, mientras la movilización transcurre organizada y sin cortes de calle, contenida por policía.