El Senado aprobó con 40 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención, la modificación de la ley de glaciares de 2010, que ahora pasa a Diputados.
El Gobierno celebró la norma en un comunicado, argumentando que garantiza un ambiente sano sin renunciar al uso racional de recursos naturales y resuelve inseguridad jurídica que frena inversiones por 55 mil millones de dólares.
Los cambios flexibilizan controles según provincias y empresas mineras, sin alterar la protección esencial de glaciares y el agua para consumo humano.
La oposición criticó el proyecto como una "ley de chetos" surgida en el frasco de empanada de Palermo durante el debate.