El Senado aprobó la modificación de la ley de glaciares, calificada como regresiva e inconstitucional por opositores, en un contexto de fuertes protestas y tensiones en el Congreso.
La votación resultó en 40 afirmativos, 31 negativos y una abstención. Defensores del gobierno argumentaron que la reforma protege el agua y glaciares mientras busca desarrollo en un país con pobreza, recordando que Argentina tuvo la primera ley mundial de protección glaciar.
Activistas de Greenpeace, detenidos en las escalinatas del Congreso, fueron liberados horas después y denunciaron que la ley prioriza negocios mineros sobre el derecho al agua de los argentinos.
Un camarógrafo de A24 fue golpeado y detenido por la policía durante los incidentes, mientras intentaba filmar. El jefe de policía abrió un sumario por la conducta reprochable de los agentes.