El predicador advierte sobre cosas que frenan la bendición de Dios, destacando la soberbia y orgullo como principal obstáculo.
Cita que Dios resiste al soberbio y da gracia al humilde, ejemplificando con Jesús resistiendo a soberbios que pedían señales, pero atendiendo al humilde ciego Bartimeo.
Explica origen de soberbia en Luzbel en el tercer cielo, que cayó por querer igualar a Dios, y la sembró en Adán y Eva tentándolos a ser como Dios, trayendo maldición.
Urge humillarse ante Dios para que atienda, prospere, sane y libere, ya que orgullo y altanería llevan a la caída.