Los panelistas compararon las divisiones internas del peronismo con una jauría de perros terian, que se olfatean el trasero con desconfianza y se ladran entre sí, inspirados en una nota del diario ABC de España sobre independentistas catalanes.
Cristina Kirchner desconfía del trasero de Axel Kicillof, mientras Charlie Bianco le ladra a Máximo Kirchner. Mayra Mendoza olfatea a Kicillof y le gruñe, y Julieta Magario hace lo propio, en una lucha por definir al alfa de la manada peronista.
La senadora jujeña clamó basta de adoradores del fracaso, y los conductores titularon el fenómeno como peronismo terian, donde ya no alcanza con la B de la victoria y buscan identificarse como perros extraviados.
Los intendentes y líderes se matan entre ellos sin rumbo claro, desdibujados y sin propuesta alternativa al gobierno actual.