El Parlamento israelí dio aprobación preliminar a un proyecto de ley que pondría al gran rabinato ortodoxo a cargo del Muro de los Lamentos en Jerusalén, generando temores entre judíos liberales de prohibir la oración mixta.
El sitio sagrado cuenta con una sección igualitaria apartada donde hombres y mujeres rezan juntos, pero la propuesta consideraría cualquier oración contraria a las normas rabínicas como profanación, punible con hasta 7 años de prisión, lo que amenazaría esa área.
Esta medida podría tensar relaciones entre Israel y el movimiento reformista, la corriente más grande del judaísmo en Estados Unidos, donde el Muro es el lugar más sagrado para los judíos bajo supervisión segregada.