Una pareja en Montehermoso sacó un pingüino migratorio del agua para fotografiarse, estresándolo con forcejeos mientras aletaba desesperado; otros en la playa también participaron.
Es habitual ver pingüinos en la zona rumbo a Brasil esta época, pero las redes condenaron la acción por irresponsable, recordando casos similares con delfines en Mar de Ajó que murieron.
Manipular al animal puede lesionarlo, provocarle estrés y transmitir enfermedades o bacterias; se requiere conocimiento profesional para hacerlo.
Todos los veranos ocurren escenas parecidas, generando indignación por el maltrato innecesario.