El equipo de paleontólogos continúa su expedición en las orillas del lago El Chocón, en Río Negro, donde agradecen a Enzo por el acceso al reservorio paleontológico y explican métodos de prospección con mapas geológicos, GPS y herramientas como picos y pinceles.
Analizan restos fósiles como una serpiente local y registran ubicaciones para extracción futura, mientras identifican posibles raíces o nobilitos en rocas formadas por ríos y lagos del Cretácico.
Descubren un bosque petrificado que revela un clima cálido y húmedo hace 95 millones de años, con troncos astillados por erosión, agua, viento, amplitudes térmicas y crioclastismo, mostrando celdas hechas por insectos que colonizaban la madera para larvas y alimentación.
Al final del día, el equipo cena como único descanso tras prospeccionar palmo a palmo en busca de fósiles cretácicos, enmarcado en un proyecto de investigación con estudiantes, becarios y técnicos que extraen y preparan los hallazgos con respeto a la zona.