Pakistán permanece en alerta por la mala calidad del aire en sus principales ciudades, que registran niveles insalubres a muy insalubres con altas concentraciones de contaminantes, lo que representa un grave riesgo para la salud de los residentes, especialmente niños y ancianos.
Las mejoras a corto plazo dependen del viento, la lluvia y otras condiciones meteorológicas, pero las inversiones térmicas invernales atrapan los contaminantes y prolongan los episodios durante la temporada de humo de octubre a febrero.
Las causas fundamentales incluyen emisiones industriales, gases de escape de vehículos, prácticas agrícolas como el uso excesivo de fertilizantes y la quema de residuos de cultivos, combustión de biomasa, residuos, incendios domésticos y urbanización.
Una mejora duradera exige medidas políticas y controles estacionales, ya que los episodios graves se repetirán cada invierno sin acciones concretas.