Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido hace 445 días en la prisión Rodeo 1 de Venezuela, contactó finalmente a su esposa María Alexandra y calmó a su familia al asegurar que ya comió pese a la huelga de hambre iniciada el fin de semana para exigir su liberación.
El testimonio de Renzo, otro detenido en Rodeo 1, reveló las condiciones inhumanas: celdas de 2 por 3 metros con mitad ocupada por letrina, comida de desperdicios, olor nauseabundo y torturas sistemáticas que dejaban a los presos destruidos. Un animal vive mejor, afirmaron.
Gallo demostró su orgullo patrio cantando el himno argentino en la oscuridad de la prisión, inspirando a otros extranjeros que también entonaron sus himnos nacionales en unidad contra el régimen chavista, descrito como carnicería y ensañamiento contra argentinos.
La familia, con el hijo Víctor de tres años que pasó dos cumpleaños sin padre, recuperó la alegría y esperanza, pero urge el compromiso de autoridades para liberarlo. La Virgen de Luján, patrona de la Gendarmería, es invocada en las plegarias.
Periodistas destacaron su compromiso temprano con el caso, cuando pocos lo cubrían, renovando el llamado a la fe y acción por su libertad.