El presidente Javier Milei confronta a empresarios de Fate, Aluar, neumáticos Neumann y Techint por rentabilidades del 60% y precios un 40% más caros que en India, en un esquema de cotos protegidos que estafó a consumidores durante décadas, impulsando ahora competencia global y eficiencia.
El panel discute con pasión la informalidad rampante: el 80% en textiles con talleres clandestinos en Villa Celina como Bangladesh, donde se fabrica ropa sin pagar impuestos ni empleados formales, pero se cobra fortunas como un jean al precio de medio salario mínimo, mientras empresas textiles se mudan a la colectora de General Paz.
Milei, promercado y no proempresario, rechaza subsidios a ineficientes pese a aportes electorales legales de Techint a su campaña; el debate vira a protección industrial, autos chinos inundando el mercado (tres de los cinco más vendidos), riesgo de desempleo masivo y necesidad de reconversión productiva como en Australia, aunque con sindicalismo argentino es "suicida".
Gustavo Weiss, de la Cámara Argentina de la Construcción, pide equilibrio entre consumidor y productor para evitar cierres fabriles; se menciona a Axel Kicillof amenazando quebrar Techint en 2012 y destrucción rápida de empleos en la transición, según economistas como Riasu y Griezmann.
El gobierno prioriza al consumidor sobre productores, una novedad histórica que pone nombres a problemas estructurales de costos y escala argentina frente a China.