El presidente Javier Milei utiliza apodos despectivos convertidos en sustantivos para identificar a sus enemigos empresariales, como "Don Chatarrín de los tubitos caros" para Pablo Rocca, "Don Gomita Alumínica" para Manuel Javier Madanes Quintar y "señor lengua floja" para el empresario de neumáticos Carlos Méndez.
Los panelistas destacan que Milei elige esta batalla cultural al mango contra los "empresaurios" que confiesan abusos en precios y rentabilidades excesivas del 60-70%, mientras el consumidor paga la inflación y subsidios.
El empresario Méndez admitió públicamente que "robábamos" en un mercado no real y ahora las empresas deben adecuarse a una rentabilidad normal del 20%.
Esta confrontación baja el debate a las mesas familiares, obsesionando a Milei que muestra a estos como sus antagónicos principales.