Doce activistas de Greenpeace, nueve mujeres y tres hombres, fueron liberados tras más de nueve horas de detención en la Superintendencia de Investigaciones Federales en Lugano, luego de irrumpir en el Congreso a las 6:30 de la mañana para protestar contra la modificación de la Ley de Glaciares, colocando carteles y realizando una performance simbólica.
La Policía Federal los detuvo por violación de domicilio, pero los liberaron tras trámites de la abogada; activistas como Luciana de Chaco describieron la represión como dura aunque el trato posterior respetuoso, mientras Diego Salas, director de Greenpeace, defendió la acción como pacífica y necesaria para proteger el agua dulce de los argentinos del "negocio de unos pocos".
En vivo desde el lugar, periodistas registraron abrazos y aplausos como a heroínas; Salas enfatizó que la ley pionera de 15 años es inconstitucional modificarla, comparándola con un sistema integrado donde la zona periglacial es clave, y criticó argumentos provinciales contra la ciencia.
El conductor Eduardo confrontó a Salas llamándolo "terrorismo ecológico", generando vehemencia; Salas lo rechazó, priorizando la gravedad de alterar la ley sobre 16.000 glaciares, y anunció resistencia en Senado y Diputados, contrastando con Chile que sufre estrés hídrico.
Se anuncia entrevista con Pablo Weinstein, hidrólogo chileno experto en glaciología radicado en Canadá, quien escuchó parte de Salas y comenzará a debatir el tema.