La situación de los kiosqueros se complica con cierres masivos de pequeños comercios por la baja pronunciada en ventas registrada desde 2024, agravada en enero y febrero por las vacaciones.
Mario, un kiosquero entrevistado en vivo, enfrenta facturas de luz por 1.020.908 pesos este mes, más alquiler, expensas, salarios, impuestos, fumigación y mantenimiento, dejando márgenes mínimos de ganancia.
Los clientes reducen compras impulsivas como golosinas o bizcochitos, optan por lo esencial y compran cigarrillos sueltos; incluso tras el inicio de clases no aumentó la venta a niños, reflejando un cambio en el bolsillo por crisis económica.
La competencia de minimercados y supermercados ofrece precios más bajos, mientras aumentos en productos como chocolates del 40% en enero impactan; algunos reemplazan almuerzos caros por sándwiches en baguette que Mario vende, pero los costos mayoristas suben sin aviso.
Mario afirma que no cerrará hasta vender el último alfajor, pese a impuestos en alza y menor natalidad que reduce ventas familiares, en un contexto donde todos los comerciantes enfrentan las mismas dificultades.