Julio Vázquez, presidente de la Cámara de Perfumería de la República Argentina, llora en vivo al denunciar la crisis del sector con caídas de ventas del 30-35% por importaciones ilegales sin controles ANMAT, competencia desleal de mayoristas y farmacias, y rotación furibunda de locales en centros comerciales como Ituzaingó.
Excombatiente de Malvinas y emprendedor desde 1983, Vázquez critica la desregulación que permite cosméticos tóxicos chinos sin certificación, mientras las pymes nacionales enfrentan alergias, escraches y costos impositivos asfixiantes como el 931 provincial que les vacía las cuentas. Las grandes cadenas crecen abriendo sucursales, pero las independientes cierran una por mes y venden muebles en grupos de WhatsApp.
El empresario revela haber cerrado una sucursal hace seis meses en Ituzaingó y enfrenta amenaza de desalojo el 28 de febrero por alquiler disparatado tras 25 años de inquilino, pese a ser cliente leal. Denuncia robos constantes por bandas organizadas que entran en grupo a afanar jabones y amenazan a sus empleadas, exigiendo que el Estado intervenga en fronteras y seguridad sin desaparecer.
Vázquez insiste en su optimismo emprendedor y rol gremial sin sueldo, pero carga emocionalmente con asociados que quiebran por presión impositiva y falta de servicios. Reclama equidad para la industria nacional frente a importaciones a mansalva y urge controles aduaneros para salvar al sector con 3800-4000 perfumerías.
En debate con panelistas, defiende un Estado más chico pero activo en lo esencial, lamenta la división argentina que impide consensos y cuestiona a dueños de shoppings que priorizan ganancias sobre inquilinos estables.